
Hace unas semanas un libro tan interesante como bizarro llegó a mis manos, como regalo de un amigo del alma: Julio César Quinteros, escritor y pintor. El libro se llama "Los fenómenos misteriosos del psiquismo", de un tal Doctor Poodt, escrito en el año 1929. El mismo lleva por subtítulo "Magia, Hipnotismo, Espiritismo" y está ciertamente influido por la visión positivista de la época. Sin embargo y afortunadamente no carga consigo el aburrido peso del escepticismo, pero tampoco el de la credulidad ciega, lo cual lo hace una buena fuente de información, sobre todo bibliográfica, mas no científica, teniendo en cuenta que las experiencias, teorías y fenómenos a que se refiere han sido refutados y reformulados varias veces ya, desde aquel tiempo a esta parte.
A continuación transcribo algunos fragmentos del capítulo 4, dedicado a "La Brujería", que me resultaron muy divertidos, e incluso reveladores. ¡Espero que los disfruten!
Saludos y Bendiciones
Franco Vico
"[...] Bodín, el hombre más erudito de su época, cuenta en su Demonología que un hombre de los alrededores de Argel, habiendo visto una noche a su mujer levantarse de su lado, ungirse de aceite y salir por la ventana a caballo sobre un mango de escoba, tuvo la curiosidad de seguirla en su viaje aéreo. Habiéndose frotado con el mismo ungüento y pronunciado las mismas palabras, se vió también transportado por los aires sobre la misma montura. Cabalgó así hasta un lugar donde vió con gran espanto hombres y mujeres de toda especie, y un gran número de machos cabríos; había entre todos ellos uno de gran tamaño que presidía la fiesta. El pobre hombre asustado de verse en semejante compañía se santiguó: en el mismo instante todos huyeron lanzando gritos y él se encontró descalzo al pié del monte Vesubio. De Nápoles a Argel el camino es largo; si al menos hubiese tenido la misma montura para el retorno; pero fue preciso volver a pie por los caminos ordinarios, y a su vuelta a la ciudad hizo quemar a su mujer como bruja. Los Jueces de aquella época estaban imbuidos de las mismas concepciones; los procesos de brujería así lo prueban evidentemente. Un magistrado se expresaba así: [...] Jean Wierus se levantó con indignación contra la crueldad usada con los brujos, demostrando la falsedad del poder que se le atribuía a Satán y señalando las causas naturales de ciertos fenómenos que creían debidos a la intervención del diablo.[...] Notemos aún que, en los siglos anteriores, los hombres cuyo genio y erudición sobrepasaban la norma intelectual de su época fueron considerados por sus contemporáneos como brujos superiores, asistidos por genios poderosos: Arístóteles, Virgilio y tantos otros. Santo Tomás de Aquino debía, según el pueblo, su superioridad intelectual y sus conocimientos filosóficos a la intervención oculta de los espíritus. Los modernos espiritistas, de la misma manera que los contemporáneos de Santo Tomás de Aquino, pretenden que los hombres de genio son inspirados por seres invisibles que colaboran en sus obras."
"Los Fenómenos misteriosos del psiquismo; Magía, hipnotismo, espiritismo" Doctor Poodt. Barcelona: 1929, Nihil Obstat. Pág. 54/56.


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